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CAPÍTULO IX

TESTIMONIOS

FUENTES ORALES RECOPILADAS CON EXFUNCIONARIOS DE LA JUNTA DE PROTECCIÓN SOCIAL EN SUS DIFERENTES DEPENDENCIAS:

Señor Juan Ramón Valverde Tenorio:

Inició sus labores en 1957, en la Finca de la Junta de Protección Social, ubicada en Pavas, cuando en ella se producía café, había lechería y chancera. Para esa época tenía 12 años de edad y su trabajo consistía en darle agua a la cuadrilla de peones de la finca. Comenta don Juan Ramón, que ahí existía una gran cantidad de ganado lechero. En la lechería se producía la leche que consumían los enfermos del Hospital. Además de las vacas, existía la chanchería, que también daba carne para el consumo de los enfermos y personal del Hospital. En realidad todo lo que se producía en esa finca, era para el consumo del hospital San Juan de Dios.

Cuando la Junta, creó la casa de recreo y descanso para las Hermanas de Caridad que trabajaban en el Hospital San Juan de Dios, en San Isidro de Coronado, en 1968, fue trasladado como encargado de la quinta y realizaba los servicios de jardinería, de granjero y chofer de dichas Hermanas.

Además, informa el señor Valverde: "La Junta les tenía a las Hermanas de la Caridad, una propiedad, con una casa construida y con grandes proporciones de terreno, para que ellas fueran a descansar, cuando así lo consideraban conveniente. Esta propiedad estaba ubicada al costado sur de la Iglesia de San Isidro de Coronado. Tenían las Hermanas, en la propiedad aves de corral, sembradíos de hortalizas, árboles frutales, verduras, legumbres. Todo esto para su propio consumo y en muchos casos para el consumo de los pacientes del hospital.

Mi función era estar al servicio de ellas, brindando mantenimiento de la casa, de los siembros y como chofer. Ahí trabajé durante 12 años y luego me trasladaron al edificio central de la Junta en San José, en el Taller de Mantenimiento, donde laboro hasta el día de hoy. . El alimento para los chanchos eran los mismos "sobros" de comida que se producían en el hospital.

De la Hacienda Las Pavas, donde la Junta me daba casa para vivir con mi familia, fue trasladado al Taller de Mantenimiento de la misma institución, donde laboro hasta el día de hoy.

Ha laborado para la institución 43 años.

Sor Marha Guzmán León.

Hermana de la Caridad. Laboró en el Hospital San Juan de Dios desde 1938 hasta 1976, con algunos intervalos, debido a que inició sus labores como encargada de la central telefónico, siendo seglar y luego viajó a Guatemala en 1945, a prepararse como Hermana de la Caridad en dicha Congregación. Una vez que realizó sus votos como miembro de la orden religiosa de San Vicente de Paúl, regresa al Hospital realizando funciones de enfermera.

Trabajó en las secciones de aislamiento y San Roque, donde se atendían los pacientes con enfermedades terminales e infecciosos y en el Salón de Urología entre otros. Relata que ella se graduó como enfermera en 1948, en Guatemala y donde comenzó a estudiar fue en la Escuela de Enfermería, cuando estaba como director el Dr. Julio Cesar Ovares.

Comenta la Hermana Guzmán, que la directora de las enfermeras del hospital y de la Escuela de Enfermería, era Sor Angela Lazo y que su hermano Alfonso Guzmán era el abogado de la Junta ese entonces.

En 1977 volvió a Guatemala a la Congregación de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, regresando nuevamente al país, a prestar servicios al hospicio de Huérfanos, ya que el Hospital estaba administrado por la Caja Costarricense del Seguro Social, se contaba con enfermeras graduadas y no con los servicios de las Hermanas de la Caridad, que ya habían concluido el contrato por servicios hospitalarios en 1980, ya que para los años 19870 y 1980, resurge en el país, la reforma hospitalaria.

Comenta la Hermana que la Junta compró una finca con una casa construida de madera, a una familia Fernández. En ese momento era el presidente de la Junta don Andrés Brenes, quien pretendió con dicha adquisición, dotar a las Hermanas de la Caridad que durante más de 100 años habían prestado los servicios al Hospital San Juan de Dios, de una casa de descanso y/o recreo en los días libres o vacaciones. Pero entre 1979 y 1980, el Padre Leonel Chacón, quien era el cura de Coronado, decidió llevar a un grupo de ancianos a vivir a dicha casa, ya que había muchos ancianos en el lugar y no tenían donde hospedarlos. Fue para entonces que la Junta le entregó la casa a la Iglesia, con el fin de crear un Hogar de Ancianos. Este terreno mide más de media manzana y daba con el Potrero Vargas.

Actualmente vive en la Casa de las Hermanas de la Caridad en Alajuelita en San José, ubicada del Salón La Cima, 600 metros al oeste, sobre carretera al Llano, donada por la Junta de Protección Social, a dicha Congregación, la cual ejerce como Hogar para las Hermanas Ancianas.

 

Señor Carlos Agüero Vargas.

Laboró para la Junta de Protección Social de San José, como exhumador en el Cementerio General, durante 20 años (1969 a 1989). Hoy día se encuentra pensionado y comenta lo siguiente:

"Yo trabajaba sacando cadáveres, momias unas de ellas, para ser trasladadas o bien para enterrar a otras personas. Le trabajé muchos años de más a la Junta, porque yo no me quería pensionar. Les puedo contar sobre el Panteón Bonnefil, donde está la familia Jiménez, Bonnefil, Mangel y otros descendientes de ellos, sobre las bóvedas de la Sociedad Española, la bóveda de la Novia, que es propiedad de Paco Amerling y otras. Estas bóvedas tienen ya más de cien años.

El Cementerio General tiene 14 manzanas de territorio, las cuales recorrí y recorro aún, ya que me dedico a realizar limpieza de muchas de las bóvedas, que ahí se encuentran.

Hace un recorrido por el Cementerio General, y a la vez les va comentando sobre cada lugar y la historia que sabe de cada uno de ellos.

¨      El Panteón Bonnefil, que se caracteriza por el mausoleo en forma de pirámide egipcia y por el león con cara de faraón y por mausoleo o capilla de los Jiménez, que tiene grandes dimensiones, capilla de velación, pisos de madera y por ser en forma de círculo en su interior. Las criptas se encuentran en las paredes, siguiendo esta forma de círculo.

¨      La bóveda de Aquileo Echeverría, que fue el máximo poeta regional costarricense, que hoy día está muy abandonada.

¨      La bóveda del Dr. Ricardo Moreno Cañas, que es muy visitada por personas que le vienen a solicitar favores o curaciones. También es visitada por personas sin escrúpulos que dejan entierros o cochinadas. La bóveda es de la familia Moreno Ulloa.

¨    La bóveda de Rafael Iglesias Castro, quien fue presidente de la República. El inventor del colón, como moneda nacional.

¨      La bóveda del Pbro. Cecilio Umaña, quien fue benefactor del Hospital San Juan de Dios y de la Junta.

¨      La Bóveda de Mario Urbini, quien fue un músico, tocaba clarinete, debutó en el Teatro Variedades, era empresario de cine. Contribuyó mucho en la historia del cine de nuestro país.

¨      La bóveda de don José Ma. Castro Madríz, fundador de la República y de su esposa Pacífica de Castro. Nació Castro Madríz en 1818 y murió en 1892.

¨      El mausoleo de la familia de Justo Quirós, donde está sepultado el expresidente de la República, Don Daniel Oduber Quirós. Don Justo Facio, fue su abuelo.

¨      La bóveda de la familia Amerling. En esta bóveda se encuentra enterrada la famosa Novia, que según cuenta don Carlos, un familiar de los Amerling, dice que la historia de la novia es que una jovencita dama el día de su boda, frente al altar sufrió un ataque y cayó muerta. De ahí que su padre le mandara a construir una novia en mármol y sirve como tapa de la tumba de dicha joven.

¨      La bóveda de don Juan Mora Fernández, que fue declarado Benemérito de la Patria y fue el primer Jefe de Estado.

¨      El mausoleo de la Sociedad Española de Beneficencia, que cuenta con más de 200 nichos y que tiene a su cargo para el mantenimiento. En 1866 se construyó el mausoleo y en 1924 fue agrandada y enchapada en mármol.

¨      Capilla del Cementerio y nichos de alquiler. En esta capilla existen alrededor de 1200 nichos. Primero funcionó como capilla para velar a los difuntos y realizar ceremonias religiosas, pero después de muchos años dejó de funcionar como tal y únicamente sirve como lugar para enterrar a personas que no tienen propiedades en el Cementerio y solicitan el alquiler de algún nicho. En el altar de la capilla había una imagen del Corazón de Jesús, pero se la robaron y el altar se convirtió en una bodega.

¨      Bóvedas de la Junta de Protección Social de San José. Cree que existen cuatro bóvedas propiedad de la Junta, que sirven para sepultar a los empleados y sus familiares, que una vez demostrado que no tienen donde colocar el cadáver de la persona fallecida, pueden hacer uso de ellas. Además está la bóveda de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, que trabajaron en el Hospital San Juan de Dios.


Señor Enrique González Siles.

Trabajó para la Junta de Protección Social de San José, en el Hospital San Juan de Dios, desde 1956 hasta 1989, que se pensionó. Sus funciones las desarrolló en el Taller de Mantenimiento, como encargado de ebanistería del Hospital, que pertenecía a la Junta de Protección Social y que luego pasó a formar parte de la Caja Costarricense del Seguro Social. Traspasado el hospital, siguió laborando para la Caja, hasta que se pensionó.

Trabajó en el tiempo que el Dr. Peña Chavarría era el Director y las hermanas de la Caridad administraban el Hospital. Relata don Enrique, que el Dr. Peña decía que e la Junta era una ciudad pequeña, porque la Junta tenía de todo, no había que salir de ella para conseguir nada, había lechería, carnicería, panadería, lavandería, fábrica de ladrillos, telar, fábrica de jabón, escobas, colchones, etc. Los mismos enfermos se dedicaban a estas labores, especialmente los que tenían problemas de la cabeza.

El trabajo, cuando el Asilo Chapuí estaba en el Hospital, los enfermos mentales recorrían los patios, que es donde hoy se encuentra el edificio central de la Junta.

Recuerda don Enrique, que en la esquina del Hospital, existía una cárcel, en la calle que iba a Mata Redonda, en la Boca de la Sabana. También la finca de las Pavas, donde había chanchera y café, la finca de San Isidro de Coronado de las Hermanas de la Caridad y la Tapantí.

El departamento de Mantenimiento, donde trabajaba, pertenecía al Departamento de Ingeniería del Hospital, siendo don Andrés Mata y José Salas los encargados. Este departamento estaba ubicado donde hoy día está el Ministerio de Salud, ya que todas esas propiedades eran de la Junta.

Actualmente se dedica a un taller de ebanistería que está ubicado en su casa de habitación en Goicoechea, Guadalupe.


Señor Rodrigo Fernández Cerdas.

Ha trabajado para la Junta durante 46 años. Desde 1954 hasta la fecha.

Se desempeña actualmente, como peón, en el Cementerio Metropolitano, ubicado en Pavas.

Primeramente laboraba como peón en la Hacienda de las Pavas, como "agüero", o repartidor de agua a los peones de la finca. Para ese entonces, contaba con 12 años de edad, ganaba 12 colones por semana.

Cuando cumplió 14 años, lo pasaron a palear como los demás peones, ganando la mitad de lo que ganaba un peón, veintidós cincuenta colones por semana. Al cumplir los 15 años, ya le pagaron como peón con un salario de cuarenta y cinco colones por semana.

Seguidamente pasó a dar mantenimiento a la Hacienda, desrramando y deshijando café, cortando o manteniendo los árboles, dándole comida a los chances o destazándolos, ordeñando las vacas, cuidando los animales de la granja.

Además le correspondía limpiar y mantener la casa del alto de la finca, donde hoy día se encuentran ubicados los Hogares Crea. Ahí había muchos árboles frutales y debía cuidarlos.

Todo lo producido en la Hacienda de Pavas, era trasladado al Hospital San Juan de Dios, para la alimentación de los enfermos y de los trabajadores. Los que trabajaban en la Hacienda también, tenían derecho a tomar de lo producido.

Al entregar el Hospital a la Caja Costarricense del Seguro Social y al irse donando terrenos, la Hacienda fue desapareciendo y la Junta tomó la decisión de construir en los terrenos que quedaban el Cementerio Metropolitano, aunque aún quedan algunas fajas de tierra sin construir.

Durante los años que ha laborado para la Junta, no ha tenido ningún inconveniente y está en las gestiones necesarias para su merecida pensión.


Don Fernando Rosales Sandí.

Trabajó para la Junta de Protección Social de San José, en el Hospital San Juan de Dios, de 1940 a 1983.

Estuvo con la Junta hasta 1977, que pasó el hospital a la Caja Costarricense del Seguro Social. Laboró en el Taller de Mantenimiento, durante 43 años, como encargado de la Cerrajería. El taller estaba dividido en secciones, dependiente del Departamento de Ingeniería. En los años cuarenta este departamento pertenecía a la Auditoría y para los años cincuenta ya perteneció al Departamento de Ingeniería.

El Hospital estuvo a cargo de las Hermanas de la Caridad, quienes eran muy amables y cariñosas con los enfermos y los empleados del Hospital.

Relata don Fernando que para los años cuarenta el hospital terminaba donde hoy día es la farmacia, luego seguía el patio, luego el Asilo Chapuí, y terrenos vacíos. Detrás era una tapia, que daba donde está hoy la Junta. Había una huerta y canchas de fútbol.

Recuerda mucho los salones donde estaban los tuberculosos e infecciosos, llamados Salón Azul para las mujeres y el Salón Kamek para los hombres. El salón azul está donde hoy días es la ropería o lavandería y el de los hombres estaba frente al taller de mantenimiento, área de maderas.

Indica el señor Rosales que las casitas que había frente al hospital, donde está Salubridad y la Cruz Roja en la actualidad, eran propiedad de la Junta y vivían en ellas varios empleados con sus familias.

Existían muchos servicios dentro del mismo Hospital, en cada salón había una cocina. Por ejemplo existía una cocina general, una panadería, en el alto de la carnicería, en la parte de atrás de la cocina. También había carnicería, que estaba en la planta baja, una fábrica de mosaico y ladrillo, habían telares en los patios del asilo Chapuí, estaba la colchonera, cerca de Patología, buscando para el taller de mantenimiento. Como bien lo decía el Dr. Chavarría, la Junta era una ciudad pequeña. La mayoría de las cosas se conseguían ahí mismo. Por ejemplo el Cemento marca "Alsen", por la influencia de don Johnn M. Keith, todo lo que era hierro y ferretería lo conseguíamos más barato, traído del exterior. El Cemento Alsen, era traído en barriles. También se traía el vidrio. En esos años la Junta era poderosa, se podían traer materiales, exentos de impuestos. No había que salir para nada.

Recuerda que los viernes la salida era al mercado, Sor Vicenta, Hermana de la Caridad, Jefe de la cocina y el chofer salían al mercado a traer comedera, que no se producía en el hospital, para los enfermos del mismo y del Asilo Chapuí. Iban al mercado central, con un camión grande de la Junta. Además la Junta tenía fincas, donde se traía la carne, la leche y otras cosas para el hospital.

Señor Hugo Chinchilla Mora.

Trabaja como vendedor de lotería, desde 1941, cuando era un niño de 9 años, ya que su madre Mirtala Chinchilla Mora, era adjudicataria de una cuota de lotería, y cuando él salía de la Escuela, se dedicaba a ayudar a su madre en la venta.

Comenta el señor Chinchilla que el precio de cada "pedacito" de lotería era de un colón y el premio era de cinco colones. Además recuerda que el señor Daniel Sibaja, tenía un tramo en el Mercado de Abastos, donde vendía la lotería que los vendedores no lograban vender y era empeñada en ese local. Los dueños de la lotería la iban sacando poco a poco, ya que para esa época era muy difícil la venta de este producto. Que lograran vender un entero completo no era una labor fácil.

Cuenta que para 1948, con los problemas políticos que atravesaba el país, la venta de la lotería decayó mucho e inclusive a él le quedaron debiendo gran cantidad de "pedacitos", ya que los dejaba a crédito, por encargo, y con la revolución y la carencia de trabajo y salarios no devengados, la gente no contaba con dinero para pagarle. Muchas veces tuvo que dedicarse a la venta de periódicos y otros artículos, para poder subsistir, ya que no era demandada la lotería.

Para poder dedicarse a la venta de la lotería, debe ser el vendedor una persona muy ordenada, honrada y llevar muy bien sus cuentas, debido a que debe contar con dinero para invertir y las ganancias son pocas, de ahí que sin un orden y esmero por parte de quien la vende, es imposible sacar el provecho necesario para satisfacer las necesidades.

Una característica del señor Chinchilla, es precisamente ese orden y cuidado en sus negocios. Gracias a las utilidades que le genera la venta de la lotería, hoy sus hijos son profesionales y personas de bien. A la vez se siente orgulloso de ser vendedor de lotería, aunque la sociedad los margina. Está enormemente agradecido con la Junta de Protección Social, por haberle brindado la oportunidad de vender lotería, durante cincuenta y nueve años, ya que con otro tipo de trabajo le hubiera sido muy difícil salir adelante con la obligación de padre de familia que ha tenido.

El lugar de venta de la lotería del señor Chinchilla fue el Mercado Central, el Parque Central, la Terminal de Buses hacia Cartago, el edificio de la Junta de Protección social de San José, los Barrios del Sur, Barrio San Bosco, Mata Redonda. En esta labor ha estado expuesto a los problemas sociales que demanda la vida cotidiana, tales como asaltos, balazos, agresión, insultos, etc, como cualquier otro vendedor, que corre mucho peligro en su trabajo.

Vende Lotería Nacional, Chances y lotería instantánea. La cuota está a su nombre y cuando por enfermedad le es difícil sacarla lo hace su esposa. Vive en la Peregrina, sita en la Uruca en compañía de su esposa y una hija que aún permanece soltera.